


La propuesta ganadora para la rehabilitación de la Tabacalera de Madrid, firmada por Arturo Blanco con la colaboración de Paula Sánchez Nieves, plantea transformar este gran inmueble de Lavapiés en un centro de producción y residencias artísticas orientado a las prácticas contemporáneas. Más que “borrar” su pasado industrial, el proyecto quiere recuperarlo: conserva y hace legibles los sistemas estructurales originales —como los muros de carga y las bóvedas del semisótano—, reforzando de forma discreta los forjados para adaptarlos a nuevos usos sin perder la identidad del edificio.
Uno de los hilos conductores es el contraste entre lo pesado y lo leve: a la masa histórica se suman nuevos dispositivos arquitectónicos ligeros, desmontables y móviles, construidos en seco para acelerar la ejecución y permitir que los espacios cambien con facilidad según las necesidades. Esa flexibilidad se apoya además en materiales reciclados (incluidos tabiques de plástico impresos en 3D), reforzando la dimensión sostenible de la intervención. El programa combina áreas públicas, salas de programación cultural, residencias y talleres para artistas, e incorpora espacios de gestión colectiva como el nuevo edificio “Trapecio”, un volumen versátil con estructura galvanizada y fachada vegetal.
